ένα

He visto al mundo en su desnudez, tal cual es la creación Divina. Las grandes montañas cubiertas con su verde manto, la infinitud del firmamento que es una puerta constantemente abierta a lo incierto; las aguas mansas de este sacro lugar sacian mi sed, los diversos frutos de árboles y plantas calman mi hambre, tengo la compañía de animales, no entiendo cada lenguaje pero si lo que pretenden expresarme, al parecer lo tengo todo pero no me siento completo. Dios, Tú conoces lo profundo que es mi corazón y en tampoco tiempo no puedo asimilar el nacimiento de tantos sentimientos, dame la razón que le hace falta a mi vida para sentir la dicha. No creo que pueda darte algo a cambio, pero esta petición se origina por el mismo amor en el que me creaste. Terminando estas palabras el sueño me envuelve. Siento caricias sobre mi rostro, una voz fina tanto como el canto de las aves hace que abra mis ojos, “Soy Eva” – Son las primeras palabras que escucho de tu boca. Enseguida pienso que Dios ha escuchado mi plegaria. Comprendo que ella es la más hermosa obra que se encuentra sobre el Edén y lo digo hacia mis adentros. Respondo: “Soy Adán el encargado de enseñarte el Jardín, si estas de acuerdo vamos porque realmente es amplio” – Eva dice: “Y yo soy la mujer que te acompañara por el resto de tu vida, juntos encontraremos la razón que tanto pedías”. By: Güstav Rc’mor 

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