Frankenstein

Dios creo al ser humano a su imagen y semejanza, lo doto de fuerza, de inteligencia y finalmente le dio lo que a su parecer seria el toque perfecto: un corazón. El hombre es una creación perfecta que requiere de imperfección para ponernos a prueba. Mi pretensión no ha sido competir con la Creación Divina, desde un principio mi propósito fue transformar vidas, actuar positivamente en ellas, quitarle espacio al egoísmo y llenarlo con nobleza. fr1Para lograrlo es necesario alimentar la conciencia, fortalecer la confianza, sentir que el amor es la fuerza más potente que nos permite actuar, encajar virtudes con cualidades, remendar los defectos, unir las piezas que la mayoría se empeña en separar, obrar por el bien común, aprender a reconocer los errores y si es necesario volver a empezar. Le daré un nombre a mi obra pero esta vez no se llamara Frankenstein porque no se basa en el ego. Mi obra no consiste en transformar al mundo, consiste en transformar quien soy para cambiar la manera en la que se concibe al mundo entregando lo mejor de mí.

By: Güstav Rc’mor