La danza de las libélulas

Caminando descubrimos el valor de no mirar hacia atrás.

Nuestra mira fija en el camino, que nos llevara a ese lugar ideal.

Un lugar donde nadie puede herirnos.

Nuestros fantasmas se esfuman al intentarnos alcanzar.

Un lugar en el que podemos olvidar todo sufrimiento.

Solo podemos abrir nuestra mente y volar.

Un lugar que construimos para demostrarnos que todo es posible.

En medio de naturaleza la palabra más acertada es llamarle hogar.

libelulas

Un lugar que valora.

Hasta el más mínimo detalle sin subestimar.

Un lugar en el que las aves cantan.

Mientras danzamos con libélulas, el zumbido de sus alas nos brinda el compás.

La perfección se torna concebible.

Nuestro ambiente emana paz.

By: Güstav Rc’mor