La mujer del abrigo negro

No sé qué la llevo hacia a mí.

Posiblemente el verme sentado en el piso con mi cara de tristeza.

Indefenso.

Así me sentí.

De abajo a arriba.

Vi sus zapatos brillantes de tacón medio.

Enseguida sus medias veladas color caramelo.

Desde sus rodillas al cuello llevaba un abrigo negro.

Su pecho cálido descubierto.

Su rostro no lo recuerdo bien.

Pero si el rojo de sus labios.

Sin duda alguna era hermosa.

Desconfié.

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Y me cuestione.

¿Por qué a mí?

La deje ir…

Ángel o demonio.

Deseaba que fuera Ángel.

Me levante a buscarla.

No la encontré.

Desespere.

Una oportunidad más,

De nuevo se fue.

By: Güstav Rc’mor

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Guerreros de luz

Cuando piensas en la inmensa cantidad de eventos que sucedieron desde el inicio de los tiempos para que tu creación fuera posible, aprendes a valorarte, aprendes a comprender que no eres una coincidencia. Eres perfecta tal y como eres, con tus virtudes y defectos, como tú no hay dos, ni la habrá. Eres única.

Eres resplandeciente como la luz, lo eres, tan solo si así decides creerlo.

Al igual que la velocidad con la que viaja la luz, la oscuridad también se desplaza.

Si asociamos la luz, a las virtudes y la oscuridad a los defectos.

Toma la decisión de irradiar u opacar.

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Es más fácil, gritar, mentir, sentir celos, envidia, iniciar un conflicto.

Parece que la oscuridad viaja más rápido que la misma luz.

Si no somos una coincidencia, siento que estamos aquí para preservar no para destruir.

Un guerrero de luz no siente miedo, porque es allí en el temor donde surge la oscuridad.

La oscuridad la combates con luz.

Tal vez es más difícil sonreír, abrazar, besar, consolar, simplemente escuchar, sembrar, perdonar.

Así se combate la oscuridad.

No dejes que la oscuridad nuble tu día, tu vida.

Porque es en la luz, el lugar indicado para actuar.

Es en la luz donde tu vida se preserva.

Si crees que eres la mejor, ayuda a los demás a que también lo crean.

Son indispensables los guerreros si se queremos ganar la batalla.

By: Güstav Rc’mor